Sin colas, sin explicaciones a medias, sin perderte nada por el idioma. Esta visita a la Guinness Storehouse se hace completamente en español, acompañada por un experto cervecero de Dublín que sabe exactamente qué hace especial a esta cerveza negra.
Entras directamente con acceso preferente, sin esperar en la cola habitual. Desde el primer momento, la visita es práctica: hueles, tocas y pruebas los ingredientes que van en cada pinta. Tu guía te explica los pasos clave del proceso de elaboración, los que realmente marcan la diferencia, para que salgas de allí entendiendo de verdad lo que tienes en el vaso.
Después pasas a una sala de catas privada, donde distingues los matices del Guinness junto a un experto de la fábrica. Luego toca el recorrido por la planta de marketing, donde descubres cómo Guinness dominó la publicidad en los años 30 y oyes la historia de las botellas selladas que todavía aparecen flotando en el océano con premios dentro.
El punto alto de la visita es la clase para tirar la pinta perfecta. Sigues los seis pasos que estableció el propio Arthur Guinness y te llevas tu diploma como prueba de que sabes servir una pinta como es debido. La visita termina en el Gravity Bar, con vistas panorámicas de toda la ciudad y otra Guinness en la mano.
La Guinness Storehouse está en el barrio de The Liberties, uno de los más antiguos de Dublín. Vale la pena llegar un poco antes y dar una vuelta por las calles de alrededor, que tienen mucha historia y están cambiando bastante en los últimos años.
El Gravity Bar ofrece una de las mejores vistas de la ciudad, con ventanas de suelo a techo en todos los lados. Si puedes, quédate hasta que el cielo empiece a cambiar de color al atardecer. La pinta sabe mejor con esa luz.
El barrio de The Liberties tiene varios pubs históricos a poca distancia de la Storehouse. El más conocido cerca es el Mulligan’s, pero si quieres algo más tranquilo y auténtico, los locales del barrio son los que mejor ambiente tienen entre semana.
Si piensas visitar el Castillo de Dublín o la Catedral de Cristo (Christ Church Cathedral), ambos están a menos de 15 minutos a pie desde la Storehouse. Se puede hacer todo en la misma tarde sin necesidad de coger transporte.
En cuanto al tiempo en Dublín: la chaqueta no es opcional. Incluso en verano, la ciudad puede ponerse fresca y llover en cualquier momento. Llevala siempre encima y no te arrepentirás.